viernes, 20 de noviembre de 2015

Viaje inaugural

El curso de Inteligencias Múltiples y Aprendizaje Cooperativo comenzó, por fin, después de mucho tiempo de esperarlo con ganas, el 17 de Octubre.

Durante la primera hora de la primera sesión nos dedicamos a conocernos un poco. Algunos compañeros ya se conocían entre ellos, otros íbamos solos, pero se nos propuso una dinámica para conocernos entre todos, si no a todos los de la clase, por lo menos a unos pocos.

La actividad consistía en encontrar compañeros cuanto más diferentes mejor, porque la idea era formar después los Grupos Base con los que íbamos a trabajar al comienzo de las sesiones del curso. Esos Grupos Base tenían que ser los más heterogéneos posible así que de las personas que íbamos conociendo teníamos que descartar las que tenían perfiles muy similares a los nuestros. Se trabajaba con 4 items: Ciudad de procedencia, tipo de trabajo y especialidad, una cosa de nosotros mismos que creyéramos que iba a resultar curiosa a los demás, y por último un hito importante de tu vida, algo que hubiera marcado un punto de inflexión, a partir del cual nos hubiera cambiado la vida.

Como consecuencia de esa actividad quedaron constituidos los 10 Grupos Base del curso. El nuestro es el Grupo Base 8 y está formado por Natalia, Ana, Tamara y yo. 

Durante las dos primeras sesiones (días 17 y 18 de octubre), las actividades a realizar fueron muy diversas, casi me dio la sensación de no haber trabajado casi con nuestros Grupos Base. Por un lado, cuando comienzas un curso de este tipo, cuanta más gente conozcas mejor, pero por otro lado sentí que me hubiera apetecido pasar más tiempo con las chicas del Grupo 8. Seguramente no faltarán las ocasiones de hacerlo, pero al ser todo nuevo, creo que por un lado necesitaba del confort de formar vínculos con mis compañeras. 

De todas formas, me sentí muy a gusto trabajando en las dinámicas que se nos iban proponiendo, y como pude comprobar después, también habrá sesiones de trabajar con el grupo base para crear esa base de confianza con mis compañeras.

El resto de la mañana lo estuvimos dedicando, pues, a ver algo de teoría y trabajar algunas dinámicas. Estuvimos viendo el vídeo "Changing Education Paradigms", y a raíz de las notas que fuimos tomando, trabajamos con la estructura "Get One Give One" para darnos cuenta de que lo que nos resulta importante e interesante no es lo mismo para todo el mundo. Esta estructura me pareció muy interesante y enseguida empecé a imaginarme cómo implementarla en mis clases.

Otras de las actividades que estuvimos trabajando esa mañana fueron las de Round Robin, o la de la Estrella Viajera, que se encargaba de transmitir los conocimientos provinientes de su grupo a otro grupo al que visitaba.

Esas fueron todas las actividades que estuvimos haciendo en la sesión de la mañana.


Después de una pausa para comer,  nos pusimos de lleno con la actividad de la tarde, en la que íbamos a trabajar nuevamente con grupos distintos de nuestro Grupo Base.

 Después de realizar los grupos nuevos, tuvimos la dinámica "La antitorre de Babel", en la que teníamos que construir una torre con elementos que nos fueron proporcionados por los profesores. La torre tenía que cumplir tres requisitos:

* Tenía que ser alta
* Tenía que ser bonita
* Tenía que ser resistente.

Cuando nos pusimos a trabajar en el grupo que me tocó, la verdad es que nos pusimos todos un poco a lo loco haciendo cosas, y a pesar de no llevar un orden, la verdad es que nos fuimos compenetrando poco a poco cada vez mejor.  Casi sin llegar a acuerdos, hubo un par de compañeros que se pusieron al mando, otra de ellas se encargó de dibujar la maqueta, otros nos pusimos con la construcción... La verdad es que me sorprendió luego al analizarlo que hubieramos estado tan compenetrados sin apenas hablar, creo que simplemente al tener unos perfiles distintos cada uno eligió lo que creía que se le iba a dar mejor y trabajamos en base a ello. Por suerte, se nos dió bien la actividad, aunque sólo puntuamos en la categoría de resistencia, puesto que no fue la más alta, y ni mucho menos la más bonita. Aún así estuvimos bastante motivados y nos tomamos con mucho humor la derrota.



Creo que es una actividad perfecta para crear cohesión de grupo, y para demostrar a nuestros alumnos que no sólo tenemos que trabajar bien con las personas más cercanas a nosotros, sino que es posible trabajar con gente con la que en principio no tienes mucho en común si te coordinas bien. En nuestro caso no hubo mucha coordinación, pero si que éramos bastante distintos, así que cada uno se dedicó a aportar lo que mejor sabía hacer para la final consecución del proyecto, y creo que eso también sirve para que el equipo funcione, que cada uno aporte lo que sepa para que el trabajo salga adelante.

Terminada la antitorre, y después de exponer nuestras conclusiones finales, el día llegó a su fin. Me fui para casa con una profunda sensación de haber aprendido mucho más que en un mes en la universidad, y con ganas renovadas para volver el domingo.

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